>Diabetes: La lucha de una madre para lograr una mejor calidad de vida para su hija

Medir los hidratos de todas las comidas, controles de glucosa varias veces por día, hacer ejercicio de forma constante para controlar el azúcar en sangre, tener una dieta balanceada, controles médicos, controles con la nutricionista, inyectarse insulina, son algunos de los cambios que se dieron en la vida de Paulina, después que le diagnosticaran diabetes a los 6 años.
Por Andrea Perino
Paulina Del Barrio, una niña de 11 años, que padece Diabetes tipo 1 y es insulina dependiente, junto a su familia nos cuentan su experiencia a partir de un nuevo mundo al que tuvieron que enfrentarse, atravesando cambios para que lleve una vida saludable, sin dejar de hacer lo que quiere y desea.
La enfermedad
La diabetes es una afección crónica que se desencadena cuando el organismo pierde su capacidad de producir suficiente insulina o de utilizarla con eficacia. La insulina es una hormona que se fabrica en el páncreas y que permite que la glucosa de los alimentos pase a las células del organismo, en donde se convierte en energía para que funcionen los músculos y los tejidos. Como resultado, una persona con diabetes no absorbe la glucosa adecuadamente, de modo que ésta queda circulando en la sangre(hiperglucemia) dañando los tejidos con el paso del tiempo.
Vivir con Diabetes
Antecedentes Familiares
Paulina fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 a los seis años de edad después de atravesar un coma por tener elevadísimo el nivel de glucosa y acetona en sangre. Ante una infección urinaria mal diagnosticada por el médico acompañada por fiebre, se agravó la situación al suministrarle por indicación médica Seven Up. La diabetes tipo 1 que la niña padece es de origen genético, y por alguna situación de stress vivida se pudo manifestar. Su madre Romina manifestó que ambos abuelos padecen Diabetes Tipo 2, pero una tatarabuela se colocaba insulina.
Alimentación y Deporte
Paulina comenta: “Me diagnosticaron diabetes tipo 1 cuando tenía 6 años. En la alimentación no puedo comer nada dulce, es decir yo antes comía pocos dulces, comía pero no me gustaba tanto. Me enojaba cada vez que iba a un cumpleaños y no podía comer todo como lo hacían los otros niños, pero después me acostumbré a comer solo algo y poquito, si comía las papitas, la entrada, no comía la torta, y si comía la torta no comía la entrada”, indicó. Con respecto al ejercicio físico que debe realizar para mantener el nivel de azúcar, la niña explicó: “Casi todos los días tengo deporte, hago danza, patín, natación y acrobacias en Tela, menos los sábados y domingos”.
Su madre Romina expresó que es increíble como aumenta la glucosa durante los fines de semana cuando no realiza ejercicio. 
“Al principio todo lo que comía tenía que calcular los hidratos, tenía que tener su plato con verduras, la carne y las harinas, o sea el plato tenía que ser variado si faltaba algo descontrolaba también. Siempre fue una nena de comer poco dulce, nunca fue un impedimento el tema de comer frutas y verduras”.
Paulina tenía dos tipos de insulina, una que se colocaba mañana y noche y la otra que ella se medía y si tenía más de 250 de glucosa se colocaba el puntito de insulina.
“Ahora que dejamos con las insulinas y empezamos con la bomba, la bomba va suministrando solita y al mismo tiempo cada cosa que come ella se hace como el puntito de insulina pero ya es apretando un botón, ya no es poniendo una inyección”, explicó.
Además agregó que gracias a la bomba de insulina no es necesario ser tan estricto con los horarios de las comidas, como lo era al transitar los inicios de la enfermedad que debía comer cada dos horas y media e inyectarse insulina.
La Bomba de insulina
Para lograr mayor tranquilidad y poder llevar una mejor seguimiento de la enfermedad la doctora que atiende a Paulina sugirió a la familia la adquisición de una bomba de insulina.
Romina enseguida hizo el pedido a su obra social “obviamente te dicen que no, o te dicen que sí pero una marca más económica, primero la tenés que pelear para que te digan que sí y después nos querían dar otra que no era mala, pero la doctora nos pedía una que tenga medidor continuo para que ella pudiera estudiarla mejor”.
Luego de llegar a un recurso de amparo judicial pudieron conseguir la bomba “Minimed Medtronic” solicitada por la profesional. Al tener esta bomba se baja toda la información a un programa de computadora, donde ingresando el nombre y código de Paulina se puede observar toda la información de cómo está su cuerpo, se van haciendo modificaciones en base al programa y se las van enviando, es todo muy tecnológico, es la más avanzada en Argentina.
Paulina preguntada sobre si se siente más tranquila con la bomba explica: “Sí. Esta es la bomba más avanzada porque también tiene un medidor de glucosa que le pasa por bluetooh a la bomba en valor que tengo yo en la sangre, en cambio las demás no tienen. Al principio cuando la tenía me la sacaba para hacer deporte, ahora me olvido que la tengo que una vez me tiré a la pileta con la bomba”.
La bomba tiene dos descartables colocados, uno por donde va pasando la insulina y el otro que va tomando muestras de sangre, está todo el tiempo sumergido en sangre entonces cada diez minutos va midiendo la glucosa y va informando, los valores que va teniendo.
Preguntada con respecto a sus amistades y relaciones Paulina dice que ella se siente muy bien en la escuela a tal punto que todos los años para el 14 de noviembre, el Día Mundial de la Diabetes concurren a distintas escuelas para pasar, con su mamá, videos y entregar folletos sobre esta enfermedad.
La madre, consultada sobre si le gustaría que se encuentre una cura para esta enfermedad aclara: “Nunca me metí con el tema de luchar por una cura, será que me hice tanto la idea de que no tiene cura, pero sí quiero poder tener los resultados esperados con el seguimiento de la enfermedad”.
   
   
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